Ensalada de judías blancas y aguacate

Hemos hablado ya de que casi todo vale para una ensalada; sólo hay que romper esquemas y ponerle imaginación. La base pueden ser unas pocas verduras o muchas veces algún tipo de hidrato al que sumamos las hortalizas.

Entre esas bases para una ensalada nutritiva, de esas casi de plato único, están las legumbres. Hemos apuntado estos días una ensalada de garbanzos y atún; una de alubias con tomate, berros y ventresca; y otra de lentejas, tomate y queso feta.

Esta vez repetimos como las alubias o judías blancas, que esta vez vamos a acompañar del omnipresente aguacate, ese superalimento de moda. Tiene ácidos grasos monoinsaturados, compuestos bioactivos (alguno antioxidante), potasio, vitamina E, vitamina B6, ácido fólico y fibra.

Es verdad que el aguacate tiene hidratos de carbono y muchos ácidos grasos, pero resulta que lo suyo son grasas beneficiosas. Contiene fibra y tiene un efecto saciante, pero no tiene propiedades adelgazantes.