El vino más caro del mundo se elabora en Cuenca y es prácticamente imposible de robar: «Si lo piensas, es una ganga»

A bote pronto nos cuesta creer que una botella de vino que ha salido a subasta por un precio de 340.000 euros sea una ganga, aunque Hilario García, propietario de Bodega AurumRed y creador de la botella de vino más cara del mundo, no tarda en argumentarnos esta afirmación hasta que terminamos confirmando que, efectivamente el precio de salida de esta botella de auténtico oro rojo es un chollo. Para quien lo pueda pagar.

Hace falta tener mucha cultura vinícola para ser capaz de descubrir y apreciar todos y cada uno de los detalles que hacen de los vinos de AurumRed, una pequeña bodega de Las Pedroñeras -Cuenca-, los vinos más selectos y exclusivos, aunque la historia de su producción y diferenciación es apta para todos los públicos. Y no deja de sorprendernos.

"Es una bodega muy especial, es totalmente diferente, incluso en conceptos de vida totalmente dispares en el mundo del vino", comienza a meternos en materia Hilario García sobre todo lo que hay detrás de estos vinos que tienen precios con muchas cifras. "A veces personas muy expertas me preguntan cómo es posible que este vino nunca se avinagre aunque esté la botella abierta, y es porque tiene un concepto de vida diferente y cuando entra oxígeno le beneficia, aunque a los demás vinos les comience a perjudicar y a fastidiar. Pero para eso hay que hacer cosas naturales y diferentes".

Para Hilario, las claves para hacer un vino diferente se sientan en tres pilares: el primero es la tradición en la elaboración, el segundo la incorporación de todas las técnicas y mejoras que nos propone la ciencia, y el tercero, todos los años de investigación que ha invertido en diferenciar sus vinos de los demás.

"Se estudian cosas como sabores y aromas que cambian dependiendo de para qué lado gires la copa"

Sobre estos procesos de investigación, García asegura que nada tienen que ver con lo que un enólogo estudia sobre el vino normalmente: "Se estudian cosas completamente diferentes, como los sabores y aromas para que guste a todo el mundo y después poder disociarlos dependiendo de para qué lado gires la copa… Y todo eso hace los vinos muy diferentes", asegura.

Escuchando a Hilario García hablar sobre todo el proyecto de investigación y el trabajado exhaustivamente cuidado que hay detrás de cada botella de AurumRed nos atreveríamos a afirmar que existe todo un equipo de profesionales detrás del proyecto. Pero lo cierto es que, desde la vendimia hasta el embotellado, en AurumRed solo hay un único trabajador: Hilario García, el propietario.

Un proyecto personal con un solo trabajador

Según García, este vino con estas condiciones no podría existir si existiese un equipo detrás, y aunque parezca una afirmación absolutamente contraria, el propietario de la bodega nos explica el porqué: "Si estuviésemos 15 personas aquí, saldría un vino que sería el resumen de las 15 personas, y de esta manera solamente sale lo que yo aporto. Bueno o malo, pero lo que yo aporto, y eso es lo que quiero, y lo quiero controlar mucho, por eso aquí no hay visitas, ni eventos, ni presentaciones", comienza a explicar García.

"Si estuviésemos 15 personas aquí, saldría un vino que sería el resumen de las 15 personas"

"Yo soy el que poda las viñas, cuida los jardines, hace el vino, el que lo embotella, el que estudia corcho a corcho… o sea, todo al 100%. Difícilmente una persona trabajaría una parra en su jardín con la misma dedicación que yo trabajo cada una de las plantas. Todas esas cosas influyen en ser diferente y no estar con un grupo de personas para que no altere ese vino", asegura Hilario, explicándonos por qué no deja que nadie más trabaje en AurumRed.

No es que el directivo sea extremadamente celoso de su producto -que también lo es-, sino que detrás de sus decisiones existen investigaciones en las que basa su manera de actuar: "Hay estudios que demuestran lo que cada persona aporta a un líquido, y el vino al final es un líquido. Se demostró utilizando dos botellas de agua que, una tratada muy bien y otra tratada muy mal, después de congelar esas botellas de agua, en el microscopio se veía la diferencia abismal entre los cristales de un agua y la otra. Y lo único que ha cambiado es el trato de ese líquido".

Una producción muy limitada para un consumidor muy selecto

Hilario reparte su producción en diferentes series, con diferentes vinos y diferentes precios. En cuanto a la cantidad de producto, García asegura que "de la Serie Oro no llega a 300 botellas, unas 294 más o menos, porque es una barrica de 225 litros; de la Serie Plata entre las 4.000 o 5.000 botellas aproximadamente, y del verdejo unas 3.000 botellas. Luego hago unas 500 botellas del espumoso".

En cuanto a los precios de los diferentes vinos, "la Serie Oro está en torno a 25.000 euros la botella en España, la Serie Plata son 1.250 euros, el blanco lo controlo yo al 100% para que no se exceda de precio, que el mercado no influya, por eso lo vendo siempre yo de manera directa y cuesta 15 euros para que todo el mundo lo pueda comprar, y el espumoso, que es un elegance, pues unos 110€ la botella", confiesa el bodeguero.

"La Serie Oro está en torno a 25.000 euros la botella en España"

Preguntamos a Hilario sobre el tipo de cliente que tiene su bodega, y este asegura que, en cualquier parte del mundo, el perfil siempre es el mismo: una persona que sabe valorar un buen vino: "Es un tipo de cliente muy especial que quiere tener un momento estupendo tomando el vino, un momento mágico y lleno de una satisfacción especial, y que no puede encontrar en el resto de vinos".

16 litros por un precio inicial de 340.000: el vino más caro del mundo

Si has llegado hasta estas líneas ya habrás comprobado por qué los vinos de AurumRed son un auténtico lujo exclusivo, y sin duda uno de sus grandes hitos es el vino más caro del mundo, una botella de nada menos que 16 litros que salió a subasta por un precio inicial de 340.000 euros. Aunque se ha ofrecido mucho más por ella. ¿Por qué? Porque lo vale.

"Es tempranillo, y el origen de la planta tiene más de 120 años. Nunca han sido injertadas, por lo que es una planta muy especial, con un vino muy especial y trabajado de una forma diferente. Es la Serie Oro habitual, pero en un formato de 16 litro", asegura sobre el vino que contiene la botella.

"Es una ganga desde un principio y las ofertas que se reciben son mucho más altas"

Según García, "son 20 botellas de serie oro dentro de una misma botella, que está trabajada con una decoración especial que hizo un pintor fabuloso, que se apellida Serrano, e hizo un trabajo maravilloso". Con estos datos, el propietario de la bodega nos invita a echar cuentas: "Por lo tanto, esa botella tiene 16 litros de Serie Oro, solo se ha hecho esa botella y no se van a hacer más botellas de ese tipo, y por lo tanto, si hacemos cuentas, 16 litros que son 20 botellas, a 25.000 euros la botella, ya es medio millón de euros, y esta botella arranca desde un precio menos elevado además de la obra de arte… por eso es una ganga desde un principio y las ofertas que se reciben son mucho más altas".

Ni robar ni falsificar: la mejor seguridad es su calidad

Botellas de vino a precios de coches o incluso de pisos. Aunque lo lógico sería pensar que para proteger estos auténticos tesoros líquidos AurumRed tiene toda una parafernalia de seguridad en marcha, nada más lejos de la realidad. Estas botellas no tienen más seguridad que las que lleva el este vino per se.

"La seguridad es absoluta por varias razones. La primera es que, se puede robar una botella, pero sería muy difícil de vender. Muchos me llaman para introducir medidas de seguridad, pero la medida de seguridad más grande la inventé yo: mi botella está patentada, la fabrico en Italia y no se pueden fabricar nada más que mis botellas", comienza a explicarnos García esta seguridad intrínseca de sus vinos.

"Se puede robar una botella, pero sería muy difícil de vender"

Hilario nos pone en situación si un supuesto robo llegase a producirse: "Vamos a suponer que alguien coge una botella de aquí y la roba; lo primero es que están todas numeradas y sabemos a dónde van, lo que quiere decir que una botella que aparezca con un número en determinado sitio se sabría que es robada".

"Lo segundo es que en el caso de que se intentase falsificar rellenando la botella con otro vino y se sirve, por ejemplo, en un restaurante, aunque hagan muy bien la imitación y visualmente lo parezca, cuando se ponga el vino en la copa y girándolo hacia la derecha tenga unos aromas y sabores y hacia la izquierda los mismos, podríamos saber que es falso. Por ello, hasta que se pone en la copa se garantiza la originalidad del producto", continúa explicando el dueño de la bodega.

Además de un vino extremadamente exclusivo y cuidado que solo ha pasado por sus manos hasta llegar a las del consumidor, este bodeguero conquense ha diseñado un sistema de seguridad que ni el mejor de los imitadores sería capaz de falsificar. No es de extrañar que sea capaz de vender la botella de vino más cara del mundo, que se dice pronto.