Cómo hacer una deliciosa y saludable tableta de chocolate casero

La primera vez que tuve la oportunidad de decidir qué comer no tenia ni idea de lo que estaba haciendo y todo lo que conllevaba ingerir o no determinados alimentos. Con los años descubrí que la alimentación es un mundo maravilloso que me permite llevar las riendas de mi vida, estar más feliz, tener más salud y energía.

¿Es el sabor la seducción de la mente? Por supuesto. Pero comer no es solamente una acción de placer, eso es la visión más simplista. Comer es la llave para manejar mejor tu organismo.

Por eso iniciamos el camino de compartir el arte de cocinar con la intención de ganar salud o tener estados emocionales más placenteros. Aprenderemos a cocinar para que logres tus objetivos, ya sean mejorar tu sueño, suavizar tu astenia primaveral, incrementar tu serotonina. Comer es una herramienta que, con unos pocos conocimientos, puedes comenzar a usar a tu favor. El conocimiento es poder.

Compartir recetas que nos ayuden a mejorar nuestra salud y nuestro estado de ánimo es un plus en el arte de el saber vivir y de brindar amor. Comencemos.

Sí, soy una amante del chocolate. Y debo decirte que este alimento de sabor tan rico, también puede ser beneficioso tomándolo en moderadas cantidades, sin exceder en líneas generales los 30 o 40 gramos, ni consumirlo a diario; algo que puede variar dependiendo de muchas circunstancias, como si haces o no ejercicio y cómo está tu salud.

Buscando el lado más oscuro del chocolate, encontré sus maravillas y descubrí que, si se se prepara bien y se escoge una buena materia prima, podemos hacer su mejor versión y disfrutarlo.

Hablemos claramente, el cacao que es la base del chocolate ha de ser puro, crudo, secado al sol a menos de 42ºC y de origen ecológico. Nada tiene que ver un chocolate hecho con cualquier otro cacao. Solo en estas condiciones nos aseguramos su calidad y nutrientes.

Las propiedades más relevantes de este oscuro oro en polvo vienen de sus polifenoles y flavonoides, que nos ayudan a mejorar la presión arterial y a construir paz y calma mental por su contenido en triptófano, que contribuye a generar más serotonina; aunque debido a su contenido en theobromina y cafeína, a la vez es estimulante. La naturaleza mantiene su equilibrio. Y esto es gracias al efecto de la L-anandamina que regula las adrenales disminuyendo esta acción.

Quizás ya habrás escuchado su efecto afrodisíaco: gracias a la L-arginina y al zinc y otros compuestos mejora las hormonas masculinas y la fertilidad. También es importante su contenido en magnesio, que ayuda a superar los bajones anímicos o los periodos de estrés, y vitaminas, con el efecto positivo que tienen en nuestra salud.

INGREDIENTES:

ELABORACIÓN

Introduce el azúcar de coco en el vaso de la batidora, molinillo o en un procesador de alimentos y tritura hasta que tenga la consistencia de polvo muy fino. Si no tienes ninguno de estos aparatos de cocina, puedes usar un mortero, pero notarás los granitos de azúcar. Reservar.

Calienta una olla pequeña con agua para hacer el baño maría. Pon un bol encima con el aceite de coco o la manteca de cacao sin que toque el agua. Es importante que controles la temperatura y que no sobrepase los 45 grados para que los ingredientes no pierdan propiedades.

Una vez fundido, añade el resto de ingredientes y mezcla hasta que estén bien integrados, sin dejar de remover.

Engrasa el molde que vayas a usar. Si no tienes molde usa una superficie plana, como una tabla, y asegúrate de poner papel de horno para que no se pegue.

Puedes ponerles diferentes aderezos, como semillas de sésamo, de girasol, de chía, polvo de maca, nueces o cualquier otro fruto seco, o bayas de goji molidas.

Déjalo reposar en el frigorífico mínimo unos treinta minutos antes de probarlo.

Disfrútalo. ¡Es delicioso!