Archivo de la categoría: Blog

En este blog publicaremos noticias y datos interesantes sobre el sector de la extracción forzada, campanas, muebles de acero inox, etc.

025

¿Cobrar por el hielo del café? Vuelve el debate de cada verano

Cada uno tiene sus manías y esos pequeños gestos de bares y restaurantes que te ponen de los nervios. Son normalmente cuatro duros en la cuenta, pero es más el detalle que el dinero.

Hay quienes no soportan que se cobre el pan -sobre todo si el pan no es bueno-, o los que ponen el grito en el cielo cuando el agua filtrada se cobra a precio de agua de glaciar antártico. A mí me pone especialmente nervioso que me cobren el hielo del café.

No hablamos de un cold brew de esos que tienen categoría propia y se cotizan mucho. Tampoco de un iced latte o cualquier otro café frío con nombre cool en la carta.

Me refiero al café normal, que se prepara como siempre solo y que se sirve con un vaso con hielos al lado. Si hay suerte, un par. A veces con un mustio hielo que en plena canícula llega a medias a la mesa.

Los recientes titulares sobre la supuesta escasez de hielo y subida de precios son la excusa perfecta para volver a poner sobre la mesa un debate que, en realidad, viene de mucho antes de que el hielo amenazara con convertirse en un artículo de lujo.

El caso es que, al menos por el Mediterráneo, parece que se estila cada vez más este plus. Sin ir más lejos, hace unos días en mi cuenta había un plus de 20 céntimos por el hielo del café. Antes de que se hablara tanto del hielo y su precio, por cierto.

No es el dinero, insisto. Así que tampoco es plan de ponerse a calcular qué margen hay en esos 10 céntimos por cubito de hielo. Pero tampoco deberíamos olvidar que el café es uno de los productos más rentables para un bar.

El coste es de unos pocos céntimos y por mucho que haya que pagar el agua, la taza, el servicio y el sueldo de quien lo hace y lo sirve -que esperemos que sea digno- los números salen de sobra.

Es precisamente ese combo de café de andar por casa y el plus de hielo lo que más chirría. Porque en los locales de café de especialidad, como decíamos, ya hay categorías propias para los cafés fríos y es verdad que se cobran más. También es cierto que suelen ser elaboraciones diferentes y que requieren más trabajo que poner un hielo en un vaso.

Porque, por supuesto, en casi ningún sitio se prepara el café de forma diferente si se va a servir con hielo. En el país del torrefacto y en el que cuesta que se haga bien un americano, pedir eso sería un milagro.

¿Aplicarán más bares esta medida?

Total, que cada vez que en un ticket me encuentro con ese plus del hielo no puedo dejar de preguntarme por qué en el café el hielo no va incluido pero en un refresco, por ejemplo, sí.

¿El Trinaranjus cuesta diferente con hielo o sin hielo? ¿Y a la gente -ojo, cada vez son más- que se pide un hielo con el vino blanco también le vas a cobrar un suplemento? ¿Hay descuento si el hielo llega medio fundido por culpa del cambio climático?

Son céntimos, vale. Pero esa lógica debería ser bidireccional. Es decir, que lo son para el cliente, pero también para el local en cuestión, que tampoco va a conseguir que los números salgan a base de vender cubitos de hielo.

¿No sería más elegante diluir -nunca mejor dicho- esa inversión veraniega en hielo de alguna manera que no implique un plus en el ticket para el cliente?

Por si sirve de algo, hace un par de veranos una improvisada encuesta en Twitter confirmó que somos mayoría los que pensamos que cobrar por el hielo es de rancios.

Seguramente da igual. De hecho, esta reciente histeria con el hielo que dicen que escasea o que va a escasear será la excusa perfecta para que los que ya cobran un plus suban el precio y alguno más se anime a ponerlo.

Cómo preparar tres deliciosas salsas veganas en tan solo 5 minutos: tofu y miso, coco y lima o alioli

¿Cómo de importante es la salsa en un plato? Con la carne, con el pescado, para mojar unas patatas, para dipear con unos totopos, para acompañar una hamburguesa o para echar a chorro encima de unos buenos perritos calientes.

Si tu plato lo acompaña una buena salsa, ya tienes hecho más del 50% de la receta. Y si además los productos utilizados son de calidad suprema, y entre fogones está un cocinero, no vamos a decir experto, pero sí espabilado, el resultado es un triunfo asegurado.

Si sigues un estilo de vida vegano y sientes que tus recetas están demasiado limitadas, siempre puedes darle gracia al asunto con una deliciosa salsa vegana.

En Deliciosa cocina sin gluten, Frédérique Jules, Jennifer Lepoutre y Mitsuru Yanase nos proponen una receta de tofu y miso, salsa picante de coco y lima, y alioli vegano. Apunta estas recetas que te van a conquistar.

Qué hacer si tu queso huele (y sabe) a amoníaco: comer o no comer, esa es la cuestión

Si eres uno de los muchos fans del queso y disfrutas comiendo variedades como el queso de cabra, el Brie, el Camembert o el Cabrales, puede que alguna vez hayas tenido dudas sobre si siguen comestibles o se han estropeado. Sobre todo si has empezado a percibir un cierto olor a amoniaco. ¿Es seguro ingerir un queso que tenga este olor?

¿Por qué huele de esta forma?

El olor a amoníaco puede aparecer en quesos elaborados con leche cruda o pasteurizada. Sobre todo, ocurre en quesos de corteza enmohecida blanca como el Camembert o el Brie; y también en los de corteza gris como el Saint Maure.

Conforme estos quesos van madurando, van adquiriendo un olor cada vez más intenso, al mismo tiempo que cambia su textura y, a veces, su tonalidad. Si tardamos más de lo normal en consumir un queso, puede que acabe teniendo un cierto olor a amoniaco. Esto sucede cuando los quesos están sobremaduros.

Ese olor a amoniaco tan característico proviene de un proceso químico y biológico que sucede a consecuencia de la degradación de proteínas. Los mohos, que se añaden a propósito en la elaboración del queso (y que le dan ese sabor intenso y delicioso), consumen poco a poco estas proteínas. Al irlas consumiendo, las moléculas se van rompiendo en un proceso denominado proteólisis, en el que los aminoácidos presentes en la proteína se consumen, y se generan moléculas de amoníaco.

La maduración es un proceso que nunca para cuando hablamos de los quesos, y el olor de estos va variando conforme pasa el tiempo. Un Camembert en su punto, tiene un olor intenso que se puede asemejar al humus del suelo de un hayedo, una cueva, setas, etc. Sin embargo, llega un momento, en el siguiente paso de la maduración, en el que es el olor a amoníaco el que se hace dominante. Esto nos indica que el queso ha superado su punto de consumo óptimo, que ha llegado a un punto de sobremaduración.

Debes tener en cuenta que un leve olor amoniacal no es preocupante, pero si es excesivamente intenso y en boca es el sabor predominante, el queso ya no es comestible y, desgraciadamente, su lugar ha pasado a ser la basura.

Consejos para conservarlo

El queso es un alimento vivo y debe conservarse en su sitio fresco, por eso, la mejor forma de conservarlo es meterlo en la nevera y, unos minutos antes de comerlo, sacarlo para que esté a temperatura ambiente.

La temperatura de conservación y los métodos para envasarlos varían según el tipo de queso. Los quesos blandos como los típicos franceses Brie o Camembert,… se conservan bien en sus cajas de origen y siempre en la nevera. Una vez abiertos, si se van a tomar en días sucesivos, lo más recomendable es envolver este resto en una lámina de plástico transparente y guardarlo a su vez en el envase original, su caja de cartón o de madera.

Si compramos estos quesos sin envase o hemos decidido desechar el envoltorio, podemos colocarlo sobre una bandeja, cubrirlo con papel film y reservarlo en la nevera. Si el queso es de olor fuerte o muy delicado, como el Cabrales, el Roquefort o el Brie, es preferible introducir el queso envuelto en un 'tupper' bien cerrado, para que el contacto con el aire exterior sea mínimo.

Otra idea es envolver los quesos, especialmente los curados y semicurados, en un paño limpio y húmedo, como hacían nuestros antepasados. De esta forma el paño absorberá la humedad del queso y así alargarás su vida.

Para evitar encontrarnos en la dualidad entre comer o no comer, lo mejor es consumir todos estos quesos cuanto antes, ya que si se les deja envejecer, además de perder cremosidad, se oscurecerán y empezarán a coger este característico olor a amoníaco.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las mejores novedades para disfrutar al máximo del placer de comer.

Qué hacer si tu queso huele (y sabe) a amoníaco: comer o no comer, esa es la cuestión

Si eres uno de los muchos fans del queso y disfrutas comiendo variedades como el queso de cabra, el Brie, el Camembert o el Cabrales, puede que alguna vez hayas tenido dudas sobre si siguen comestibles o se han estropeado. Sobre todo si has empezado a percibir un cierto olor a amoniaco. ¿Es seguro ingerir un queso que tenga este olor?

¿Por qué huele de esta forma?

El olor a amoníaco puede aparecer en quesos elaborados con leche cruda o pasteurizada. Sobre todo, ocurre en quesos de corteza enmohecida blanca como el Camembert o el Brie; y también en los de corteza gris como el Saint Maure.

Conforme estos quesos van madurando, van adquiriendo un olor cada vez más intenso, al mismo tiempo que cambia su textura y, a veces, su tonalidad. Si tardamos más de lo normal en consumir un queso, puede que acabe teniendo un cierto olor a amoniaco. Esto sucede cuando los quesos están sobremaduros.

Ese olor a amoniaco tan característico proviene de un proceso químico y biológico que sucede a consecuencia de la degradación de proteínas. Los mohos, que se añaden a propósito en la elaboración del queso (y que le dan ese sabor intenso y delicioso), consumen poco a poco estas proteínas. Al irlas consumiendo, las moléculas se van rompiendo en un proceso denominado proteólisis, en el que los aminoácidos presentes en la proteína se consumen, y se generan moléculas de amoníaco.

La maduración es un proceso que nunca para cuando hablamos de los quesos, y el olor de estos va variando conforme pasa el tiempo. Un Camembert en su punto, tiene un olor intenso que se puede asemejar al humus del suelo de un hayedo, una cueva, setas, etc. Sin embargo, llega un momento, en el siguiente paso de la maduración, en el que es el olor a amoníaco el que se hace dominante. Esto nos indica que el queso ha superado su punto de consumo óptimo, que ha llegado a un punto de sobremaduración.

Debes tener en cuenta que un leve olor amoniacal no es preocupante, pero si es excesivamente intenso y en boca es el sabor predominante, el queso ya no es comestible y, desgraciadamente, su lugar ha pasado a ser la basura.

Consejos para conservarlo

El queso es un alimento vivo y debe conservarse en su sitio fresco, por eso, la mejor forma de conservarlo es meterlo en la nevera y, unos minutos antes de comerlo, sacarlo para que esté a temperatura ambiente.

La temperatura de conservación y los métodos para envasarlos varían según el tipo de queso. Los quesos blandos como los típicos franceses Brie o Camembert,… se conservan bien en sus cajas de origen y siempre en la nevera. Una vez abiertos, si se van a tomar en días sucesivos, lo más recomendable es envolver este resto en una lámina de plástico transparente y guardarlo a su vez en el envase original, su caja de cartón o de madera.

Si compramos estos quesos sin envase o hemos decidido desechar el envoltorio, podemos colocarlo sobre una bandeja, cubrirlo con papel film y reservarlo en la nevera. Si el queso es de olor fuerte o muy delicado, como el Cabrales, el Roquefort o el Brie, es preferible introducir el queso envuelto en un 'tupper' bien cerrado, para que el contacto con el aire exterior sea mínimo.

Otra idea es envolver los quesos, especialmente los curados y semicurados, en un paño limpio y húmedo, como hacían nuestros antepasados. De esta forma el paño absorberá la humedad del queso y así alargarás su vida.

Para evitar encontrarnos en la dualidad entre comer o no comer, lo mejor es consumir todos estos quesos cuanto antes, ya que si se les deja envejecer, además de perder cremosidad, se oscurecerán y empezarán a coger este característico olor a amoníaco.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las mejores novedades para disfrutar al máximo del placer de comer.

7 cereales aptos para celiacos: de la quinoa a la polenta

Cuando vamos a hacer la compra, cada día encontramos para alternativas al gluten, por lo que ser celíaco o intolerante a este conjunto de proteínas no tiene por qué ser un drama a la hora de sentarnos a la mesa.

Si hasta hace pocos años encontrar en el supermercado alimentos libres de gluten o elaborados con cereales que no lo contengan era prácticamente una misión imposible, a día de hoy tenemos un amplio abanico de alimentos e ingredientes que podemos utilizar para elaborar nuestros productos gluten free.

Diferentes tipos de granos y semillas que tenemos que tener siempre en mente si queremos preparar recetas libres de gluten. Toma nota de estos siete cereales de los que nos hablan Frédérique Jules, Jennifer Lepoutre y Mitsuru Yanase en su libro 'Deliciosa cocina sin gluten: recetas sanas y saludables para cada día'.

Arroces: negro y redondo integral

A la hora de utilizar arroz, dos buenas opciones si somos intolerantes al gluten, celíacos, o simplemente nos encontramos mejor sin consumir este conjunto de proteínas son el arroz negro y el arroz redondo integral.

Del arroz negro, los autores aseguran que es "de alto valor nutritivo, este arroz - cuyo sabor recuerda al de la avellana - es rico en hierro y en fibras. Su color morado oscuro se debe a su elevado contenido mineral. Como la mayoría de los arroces, contiene varios aminoácidos importantes".

Por su parte, del arroz redondo integral, comentan que está "constituido por el grano entero que ha conservado su película marrón el salvado y la semilla de arroz-, es más digestivo y tiene mayor valor nutritivo que el arroz blanco, ya que el salvado es rico en fibras, en vitaminas y en minerales".

Pastas: tiburones y fideos de arroz

El día que toque pasta en el menú, entre las diferentes opciones sin gluten que tenemos encontramos los tiburones o los fideos de arroz. "Los tiburones están hechos a partir de una mezcla de harina de maíz y harina de arroz, lo que favorece una mayor resistencia de la pasta a la cocción. Sin embargo, hay que vigilarla muy de cerca, ya que estas pastas se rompen fácilmente", aseguran Jules, Lepoutre y Yanase.

Sobre los fideos de arroz aseguran que "están elaborados a partir de harina de arroz. Su cocción debe ser corta y controlada, ya que se corre el riesgo de que se peguen".

Semillas: quinoa y polenta

"La polenta es una sémola de maíz, aporta densidad y un aspecto granuloso a la repostería y a algunas preparaciones saladas", narran los autores del libro sobre esta semilla libre de gluten.

Sobre la quinoa, que nos resulta bastante más familiar, aseguran que es "planta herbácea cultivada por sus granos ricos en proteínas, la quinoa se considera un semicereal, ya que no forma parte de la familia de las gramíneas, sino de la del ruibarbo y las espinacas. Es muy digestiva, pobre en lípidos pero rica en hierro, en aminoácidos y en proteínas. Tiene un ligero sabor a avellana".

Legumbres: lentejas amarillas

Las lentejas son sin duda una de las legumbres más populares y consumidas, ya sea para platos de cuchara o para ensaladas, aunque los autores de 'Deliciosa cocina sin gluten: recetas sanas y saludables para cada día' nos proponen una opción mejor: lentejas amarillas.

"De la familia de las leguminosas, son ricas en sales minerales, en proteínas y en fibras, y constituyen un excelente complemento de las verduras", aseguran sobre las lentejas amarillas.

7 cereales aptos para celiacos: de la quinoa a la polenta

Cuando vamos a hacer la compra, cada día encontramos para alternativas al gluten, por lo que ser celíaco o intolerante a este conjunto de proteínas no tiene por qué ser un drama a la hora de sentarnos a la mesa.

Si hasta hace pocos años encontrar en el supermercado alimentos libres de gluten o elaborados con cereales que no lo contengan era prácticamente una misión imposible, a día de hoy tenemos un amplio abanico de alimentos e ingredientes que podemos utilizar para elaborar nuestros productos gluten free.

Diferentes tipos de granos y semillas que tenemos que tener siempre en mente si queremos preparar recetas libres de gluten. Toma nota de estos siete cereales de los que nos hablan Frédérique Jules, Jennifer Lepoutre y Mitsuru Yanase en su libro 'Deliciosa cocina sin gluten: recetas sanas y saludables para cada día'.

Arroces: negro y redondo integral

A la hora de utilizar arroz, dos buenas opciones si somos intolerantes al gluten, celíacos, o simplemente nos encontramos mejor sin consumir este conjunto de proteínas son el arroz negro y el arroz redondo integral.

Del arroz negro, los autores aseguran que es "de alto valor nutritivo, este arroz - cuyo sabor recuerda al de la avellana - es rico en hierro y en fibras. Su color morado oscuro se debe a su elevado contenido mineral. Como la mayoría de los arroces, contiene varios aminoácidos importantes".

Por su parte, del arroz redondo integral, comentan que está "constituido por el grano entero que ha conservado su película marrón el salvado y la semilla de arroz-, es más digestivo y tiene mayor valor nutritivo que el arroz blanco, ya que el salvado es rico en fibras, en vitaminas y en minerales".

Pastas: tiburones y fideos de arroz

El día que toque pasta en el menú, entre las diferentes opciones sin gluten que tenemos encontramos los tiburones o los fideos de arroz. "Los tiburones están hechos a partir de una mezcla de harina de maíz y harina de arroz, lo que favorece una mayor resistencia de la pasta a la cocción. Sin embargo, hay que vigilarla muy de cerca, ya que estas pastas se rompen fácilmente", aseguran Jules, Lepoutre y Yanase.

Sobre los fideos de arroz aseguran que "están elaborados a partir de harina de arroz. Su cocción debe ser corta y controlada, ya que se corre el riesgo de que se peguen".

Semillas: quinoa y polenta

"La polenta es una sémola de maíz, aporta densidad y un aspecto granuloso a la repostería y a algunas preparaciones saladas", narran los autores del libro sobre esta semilla libre de gluten.

Sobre la quinoa, que nos resulta bastante más familiar, aseguran que es "planta herbácea cultivada por sus granos ricos en proteínas, la quinoa se considera un semicereal, ya que no forma parte de la familia de las gramíneas, sino de la del ruibarbo y las espinacas. Es muy digestiva, pobre en lípidos pero rica en hierro, en aminoácidos y en proteínas. Tiene un ligero sabor a avellana".

Legumbres: lentejas amarillas

Las lentejas son sin duda una de las legumbres más populares y consumidas, ya sea para platos de cuchara o para ensaladas, aunque los autores de 'Deliciosa cocina sin gluten: recetas sanas y saludables para cada día' nos proponen una opción mejor: lentejas amarillas.

"De la familia de las leguminosas, son ricas en sales minerales, en proteínas y en fibras, y constituyen un excelente complemento de las verduras", aseguran sobre las lentejas amarillas.

Qué comer y por cuánto en Omeraki, el nuevo restaurante de Alberto Chicote

El pasado Día de Reyes, el cocinero Alberto Chicote decidió compartir con el mundo los primeros datos de su nuevo proyecto: Omeraki. Tras desvincularse de Yakitoro, Chicote y su mujer, Inmaculada Núñez, decidieron poner en marcha este nuevo proyecto que vio la luz el pasado mes de julio.

Durante este tiempo, el presentador de Pesadilla en la cocina ha ido compartiendo a través de sus redes sociales algunos de detalles de lo que ha terminado siendo Omeraki. Este restaurante, que gira en torno a la cultura oriental, se encuentra ubicado en pleno barrio de Salamanca, y ofrece a los comensales un espacio amplio y agradable donde disfrutar de sus creaciones.

Una amplia biblioteca con una impresionante colección de libros recibe a los comensales, que en la sala se encuentran las mesas alrededor de la barra donde el equipo de Chicote hace las delicias.

'Festival' y 'Homenaje', los menús de Omeraki

"Estamos cocinando nuestra web para proporcionaros una experiencia inolvidable", aseguran desde la propia web donde, a día de hoy, podemos encontrar poco más que las cuentas de redes sociales del restaurante.

Aunque de momento su página web no nos aporta demasiada información, sí nos da la posibilidad de reservar en el servicio de comida o en el de cena.

El chef ha ido compartiendo a través de su cuenta de Instagram y de la del restaurante algunos de los platos que podemos encontrarnos en los dos menús de Omeraki: Festival y Homenaje.

Mientras que el menú Festival tiene un precio de 78 €, el menú Homenaje lo podemos degustar por 96 €. El plato de bienvenida en Omeraki está compuesto por ajo negro y un surtido de panes, que dan paso a los aperitivos, los entrantes, y el palto principal.

En ambos menús podemos descubrir el gran protagonismo que tienen en Omeraki ingredientes como las verduras o la trufa blanca. El gazpacho con helado o la lasaña con sabor a mar son algunos de los platos imperdibles del lugar.

En el plato principal del menú, el comensal deberá elegir entre carne o pescado; mientras que la opción de pescado es bogavante estilo chilli crab, la de carne es pollo y albóndigas.

Aunque tendremos que seguir esperando para conocer todos los detalles de este restaurante a través de su web, podemos mejorar la situación acudiendo a conocer la experiencia Omeraki en primera persona.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las mejores novedades para disfrutar al máximo del placer de comer.

5 cosas que tienes que tener en cuenta para comprar miel de calidad: todo lo que debes encontrar en la etiqueta (y lo que no)

Hay mieles y mieles, y elegir la más adecuada para obtener todos sus beneficios nutricionales no es tarea fácil. España es el país con mayor número de colmenas censadas en la Unión Europea. Aunque en este país se produce suficiente miel como para permitir el autoabastecimiento, el 85% de la miel que se consume en España proviene del extranjero.

Si buscas una miel con sabor, natural y quieres apostar por el producto de cercanía, hay algunos trucos para identificar la miel española y de calidad. La iniciativa ¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores, ha reunido algunas de las claves para encontrar en nuestro supermercado la mejor miel para nuestra salud y para nuestro entorno.

1. Fíjate en su procedencia

Cuando adquirimos un producto, una de las primeras cosas que debemos hacer es intentar descubrir el lugar del que procede, de modo que averigüemos si es un producto de cercanía y conozcamos mejor su calidad.

A la hora de comprar un bote de miel, busca etiquetas que indiquen claramente el origen de la miel (España, Extremadura, Toledo, Tiedra, etc.) y que lleven una etiqueta (DOP, ETG, IGP, ecológica) o las palabras "cosechada y envasada por el apicultor".

En España existen cinco mieles reconocidas con la etiqueta de Denominación de Origen Protegida. Estas son la D.O.P. de la miel de Granada, la miel de La Alcarria, la miel de Liébana, la miel de Tenerife y la denominación de origen de la miel de Villuercas-Ibor.

2. Elige miel cruda

Durante el proceso de pasteurización, las altas temperaturas destruyen las enzimas y las vitaminas que se encuentran en la miel. La miel cruda no ha sido manipulada, calentada ni procesada, así que mantendrá los beneficios que este 'oro líquido' contiene de forma natural. Así que fíjate en la etiqueta del tarro y busca descripciones como "cruda", "sin pasteurizar" o "mínimamente filtrada".

3. Busca mieles monoflorales

Una de las principales ventajas de la miel es que ofrece los beneficios de la variedad de flor de la que está hecha. Sin embargo, cuando un tarro de miel contiene múltiples variedades de flores, ninguna de ellas puede revelar realmente todos sus beneficios.

Además, en función de su origen floral, cada miel ofrece una textura, un color y un sabor únicos que merecen ser degustados tal cual, sin diluirse con decenas de otras mieles. Por eso, es aconsejable optar por las llamadas mieles monoflorales, es decir, las elaboradas con al menos el 80% de una sola variedad floral.

4. Elige la miel según las plantas utilizadas en su composición

Según las plantas que se hayan utilizado a la hora de su composición, cada miel tendrá poderes terapéuticos diferentes. Por ejemplo, la miel de castaño se recomienda para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Otras, como la miel de lavanda, son conocidas por su acción antiséptica y curativa, mientras que algunas como la de tomillo pueden ayudar a paliar malestares como la tos o el asma. Por su parte, la miel de abeto ayuda a combatir infecciones respiratorias y problemas renales.

Así pues, las virtudes de la miel según su composición es un factor muy interesante a tener en cuenta a la hora de elegirla. Averigua qué plantas están indicadas para aliviar los síntomas que padeces (digestión, sueño, circulación sanguínea, dolores de cabeza, etc.) y elige una miel de esta planta, ¡si es que tiene miel!

5. Si puedes elegir, busca un envase de vidrio

Los dos factores que condicionan la conservación de la miel son la humedad relativa y la temperatura. Este producto debe conservarse a una temperatura de 20º y una humedad no superior al 60%. El vidrio protege mejor a la miel de la humedad, no se oxida, aguanta mejor los cambios de temperatura y, gracias a su cierre hermético, la protege de la visita de insectos. Además, el vidrio es 100% reciclable y se puede reutilizar tantas veces como se quiera sin perder calidad.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las mejores novedades para disfrutar al máximo del placer de comer.

El restaurante al que María Pombo acude todos los veranos con su familia: pescados del cantábrico y mariscos a muy buen precio

¿Es María Pombo la influencer del momento? No tenemos pruebas, pero tampoco dudas. La empresaria ha conquistado ya a nada menos que 2,7 millones de usuarios en Instagram, donde comparte sus día a día y sus proyectos personales.

Durante el verano acostumbramos a ver a la pequeña de las Pombo disfrutando de la dolce vita con familia y amigos, y aunque cada verano es una aventura nueva, María es una chica de costumbres y un hábito que no le gusta perder es el de volver a su Cantabria querida y disfrutar de los placeres que le regala la tierruca.

De origen santanderino, la familia Pombo no pierde oportunidad cada verano de subir unos días al norte para disfrutar de los increíbles paisajes cántabros. Ah, y de su comida, por supuesto.

Si hace unos días la influencer compartía, un año más lo que ella llama "su camino a la felicidad" atravesando un sendero de monte por el que llega a la playa (este año con su hijo Martín en brazos), estábamos esperando ya su vídeo tradición del verano: comiendo percebes.

Percebes por bandera

Quienes sigan el día a día de la influencer sabrán que sin duda, uno de sus grandes placeres, es sentarse delante de un plato de percebes, tanto es así que la influencer se preguntaba estos días es sus redes cómo algo tan pequeño le podía causar tanta felicidad.

Percebes, almejas, gambas, sardinas... Si bien todos los años recorre el camino de la felicidad hacia su playa favorita del norte, también lo hace hacia su restaurante estrella: Asador El Tronky, un año más.

Estamos acostumbrados a ver a través de Instagram la cita que cada año, María y familia, tienen con este restaurante donde acostumbran a saborear los mejores productos de la tierra. Ubicado en Pedreña, Cantabria, El Troky es un lugar de culto para los amantes de los pescados frescos, los mariscos, y la carne de calidad.

Pescados salvajes del cantábrico a la brasa

"Nuestro restaurante, Asador El Tronky, ofrece productos de primera calidad y prepara con delicadeza y profesionalidad menús innovadores. Preparamos nuestras recetas con los ingredientes más selectos para conservar el verdadero sabor. Además, hacemos los exquisitos pescados salvajes del cantábrico a la brasa, sin más añadidos", aseguran desde el propio restaurante donde encontramos una carta de lo más variada.

Ensaladas para todos los gustos por precios de entre 9,50 € y 14,00 €, entrantes, mariscos como almejas al ajillo o gambas a la plancha por 20 €, mejillones en salsa casera o gambas por 13,00 €, y por supuesto, percebes, a 30,00 € la ración.

En cuanto a los pescados, en la carta de El Tronky encontramos sardinas, jargo, lubina, besugo, dorada, bonito del norte, cachón o machote con precios comprendidos entre los 15,00 € y los 26,00 €.

¿Que nos apetece carne? Pues podemos elegir entre chuleta de ternera por 46,00€/kg, chuletillas de lechazo por 19,50 €, chorizo criollo por 12,00 €, filete de ternera por 13,20 € o lomo de cerdo por 13,20 €.

Y para terminar, una selección de postres de la tierra como leche frita, quesada, flan de leche condensada y huevo o tarta de hojaldre, nata y crema.

¿Dónde están las cervezas más caras y más baratas del país? Las ciudades a las que debes acudir (y a las que no) para tomarte una

En las fechas que corren... ¿a quién no le apetece una cervecita fresquita? Siendo el Día Internacional de la Cerveza y con la llegada de las vacaciones, los viajes y el tiempo con la familia y amigos aumenta, y como en toda reunión, esta bebida refrescante se vuelve imprescindible.

La cerveza es una de las bebidas más consumidas en nuestro país, tanto es así, que según plataforma Expensivity, España fue el segundo país que más consumió en 2021. A pesar de ello, dependiendo del lugar donde nos encontremos, el precio de nuestra caña puede variar y mucho.

Un reciente estudio publicado por el comparador de seguros Rastreator demuestra que la diferencia del precio medio de este producto puede llegar a ser de hasta 4 € en función del lugar. Esta horquilla va desde los 2 € hasta los 6 € dependiendo del destino que elijas de entre los 15 más visitados de España.

¿Dónde se encuentra la cerveza más barata?

No hay ningún punto en la geografía española donde la cerveza no tenga un hueco en la nevera, sin embargo, para descubrir dónde el precio es más bajo habrá que desplazarse hasta Andalucía, más concretamente a Cádiz. Allí, el precio medio de la cerveza es de 2,31 €, convirtiéndose en la mejor opción para disfrutar de esta bebida.

A Cádiz se le suman las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y Sevilla, con un precio medio de 2,69 € y 2,78 € respectivamente. Estas serían las tres ciudades donde sentarse en una terraza a disfrutar de una cerveza bien fría saldría más rentable.

¿Y la más cara?

Aunque suene contradictorio, Andalucía cuenta también con la ciudad con la cerveza más cara. Se trata de Almería, que con un precio medio de 5,91 € sería la ciudad española con el precio más alto. Tras ella, se encuentran Gijón, con una media de 4,81 €, y Madrid, con 4,76 €.

Aparte estos municipios, destacan también Tarragona, con una media de 4,63 €, Granada y Barcelona, con 4,36, y La Coruña con 3,90 €.

Apúntate a nuestra newsletter y recibe en tu correo las mejores novedades para disfrutar al máximo del placer de comer.