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En este blog publicaremos noticias y datos interesantes sobre el sector de la extracción forzada, campanas, muebles de acero inox, etc.

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Sorbete de sandía, una receta con solo tres ingredientes que arrasa en TikTok

En verano, todo lo que sea fresquito y ligero, nos apetece. Y si además es casero y fácil de preparar, mejor que mejor. Si la sandía y el melón son los indiscutibles protagonistas del verano, con permiso de los helados y sorbetes, ¿por qué no juntar ingredientes y formato para dar con la receta ganadora?

Igual eres de los que aprovecha el tiempo libre de las vacaciones de verano para dar rienda suelta a su pasión por la cocina y preparar con calma todas esas recetas que requieren absoluta dedicación. Aunque si no te apetece dedicar demasiado tiempo a los fogones, toma nota de cómo elaborar este sorbete de sandía que triunfa en TikTok.

El influencer fitness Rubén García nos propone en sus redes esta sencilla, deliciosa y saludable receta de sorbete de sandía que ya acumula más de 180.000 likes en TikTok.

@rvbengarcia Te va a encantar estre sorbete de sandia de 3 ingredientes 🍉🤤 #parati #sorbete #heladofit #heladocasero #heladotiktok #recetastiktok #recetastok #fruta #heladodefruta #sorbetesandia #cheftok #tiktokchef #recetasfaciles #recetasrapidas #ricoysano #recetassencillas ♬ sonido original - Rubén García Carnicero

Tazas por mililitros: las equivalencias que te harán la vida más fácil en cocina

Si eres de los que buscas constantemente nuevos platos para disfrutar en la cocina, seguramente ya hayas traspasado las fronteras encontrando recetas de otros países. En tu búsqueda, puede que te hayas topado con una gran cantidad de recetas en las que figuraban datos como una taza, dos onzas, una cucharadita, un vaso o una libra, medidas que en España no solemos utilizar.

En el caso de las tazas, es normal que surjan miles de interrogantes. En nuestras cocinas tenemos tazas de todas las formas y tamaños. ¿Cuál escogemos para medir la cantidad de agua o aceite que nos indica la receta?

Para poder ayudarte a la hora de crear tu plato o postre, hemos hecho un resumen de las equivalencias entre tazas y mililitros, para que no te surja ninguna duda si te gusta medirlo todo y no fallar en el resultado. Una taza de líquido equivale, aproximadamente, a 250ml, por lo que un litro sería el volumen total de cuatro tazas.

Otra medida muy usada es la de una cucharada, un indicador que puede llegar a ser muy amplio. Si, leyendo una receta, encontramos las palabras "añadimos una cucharada de...", sabemos que están hablando de una cantidad aproximada de 15 mililitros. Si hablamos de una cucharadita, serán únicamente 5ml de líquido.

Más complicado es establecer una tabla de equivalencias exacta cuando hablamos de ingredientes sólidos, pues cada uno contará con un peso diferente. Sin embargo, sí podemos darte algunas guías. Una taza de arroz, por ejemplo, pesará aproximadamente 200 gramos. De azúcar, unos 230 gramos.

Otra de las medidas más comunes es la taza de harina, que más o menos tendrá un peso de 120 gramos. En cuanto al yogur, una taza de este ingrediente equivaldrá, aproximadamente, a unos 250 gramos. A partir de estas indicaciones ya podremos calcular, dividiendo el peso total, las distintas medidas que incluya la receta.

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Esta es la receta original de la sangría, según la legislación común en España y Portugal

Sangría es una palabra que saben pronunciar en español viajeros de todo el mundo, una de las bebidas más demandadas por cuantos visitan España. En verano es posible encontrarla en casi todos los bares y chiringuitos de la costa, pero ¿cuántos saben cómo se prepara la sangría tradicional?

Existen múltiples formas de hacer sangría, que tanto la receta como el origen de esta bebida son difíciles de precisar. Una de las teorías que cuenta con más apoyo es la que afirma que la sangría nació en la península ibérica (España y Portugal) hace más de dos siglos. La preparaban los campesinos como bebida refrescante, añadiendo al vino los productos que tenían a mano y tomándola muy fría.

Los ingredientes recogidos en la legislación

Para poder aproximarnos a la receta original de la sangría, desde 20minutos nos hemos puesto en contacto con José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino, quien nos confirma que “no existe una receta única de sangría, por lo que nosotros al hablar de ingredientes nos remitimos a los que aparecen recogidos en la legislación comunitaria, donde solo se protege la sangría elaborada a base de vino en España y Portugal”.

En la definición que da la Unión Europea la sangría se elabora con:

  1. Vino.
  2. Extractos o esencias naturales de cítricos, con o sin zumo de estas frutas, que puede tener partículas sólidas procedentes de la corteza o la pulpa.
  3. Se le puede poner especias.
  4. Se le puede añadir dióxido de carbono.

La Unión Europea también determina que no se pueden añadir colorantes y la graduación alcohólica tiene que estar entre 4,5 y 12 por ciento.

José Luis Benítez nos explica que, al ser una bebida desenfadada y fresca que se toma con hielo, es una forma de acercar el vino a quienes no están iniciados y a jóvenes mayores de edad. Es una bebida que está en alza y que también se elabora como bebida premium, embotellada en cristal con fundas atractivas para servirse en restaurantes. Se está exportando mucho a Europa y Estados Unidos, y cada vez más a Latinoamérica.

Aunque podemos considerar que la sangría tradicional es la que se elabora con vino, al ser una bebida de origen popular en algunas zonas de España el vino se sustituye por cava o sidra. También se elabora con vino blanco y en este caso se denomina sangría blanca. Este origen popular también hace que no tenga la consideración de cóctel, porque para ello la mezcla tendría que haber sido creada por un bartender y tener una elaboración específica.

De acuerdo con toda la información que hay en torno a la sangría, esta es nuestra propuesta de receta:

  1. Una botella de vino tinto, mejor joven.
  2. Dos naranjas y un limón -se separan la corteza y la pulpa, pero se utilizan las dos cosas-.
  3. Una cucharada de azúcar.
  4. Una ramita de canela.
  5. Gaseosa.
  6. Hielo.
  7. Servir muy fría.

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Cuál es la pizza favorita de los españoles y otras 7 curiosidades que desconocías sobre este plato

La pizza es, sin duda, el plato italiano más conocido y uno de los favoritos a nivel mundial. Es la protagonista de miles de debates: amar u odiar la pizza con piña, si es mejor con masa fina o gruesa, si se comen o no los bordes... Aunque nos haga discutir entre nosotros, es un plato delicioso que casi todo el mundo ama y disfruta a menudo. Pero todavía hay muchos datos sobre él que no conocemos. Estas son ocho curiosidades sobre la pizza que te ayudarán a ser un experto en tu plato favorito.

1. La pizza es el plato que más se consume en el mundo

Originario de Nápoles, la pizza aparece ya mencionada en una inscripción latina del año 997a.C., lo que suma casi 3.000 años consumiéndola. Pero en esos tiempos no se consumía tal y como la conocemos; la pizza original no llevaba tomate y consistía en una masa básica sobre la que añadían ingredientes y se horneaba. En el mundo se consumen más de 5.000 millones de pizzas al año.

2. La pizza favorita de los españoles es la Barbacoa

La pizza barbacoa es la favorita de los españoles, siendo la primera de un ranking muy reñido. Según datos de la cadena española Telepizza, se vendieron más de 5 millones de telepizzas BBQ en todo el 2021, siendo el día de mayor consumo el sábado y Madrid la comunidad autónoma donde más pizzas de este sabor se vendieron.

3. La pizza con piña gusta y está en el top 5 de las más consumidas en nuestro país

A pesar de las muchas discusiones sobre el tema, la realidad es que la pizza con piña sí gusta. La Hawaiana está en el top 5 de elecciones en nuestro país, solo por detrás de la BBQ, la Carbonara (con casi 2,3 millones), la 4 quesos (2 millones) y la Bacon Crispy (2 millones). Definitivamente, la piña se queda.

4. La pizza hawaiana no es un invento italiano, sino alemán

La pizza Hawaiana, que incluye ingredientes como la piña y el jamón cocido, fue ideada por el chef alemán Clements Wilmenrod. O al menos se inspiró en uno de sus platos, la tosta Hawaii, a base de piña, jamón y queso gratinados sobre una rebanada de pan.

5. Muchos famosos comenzaron haciendo pizzas o repartiéndolas

Muchos famosos de Hollywood fueron repartidores o cocineros en restaurantes y pizzerías, antes de iniciar sus carreras. Actores como Stephen Baldwin y Bill Murray trabajaron en pizzerías estadounidenses. Jean Claude Van Damme era repartidor. Algunas celebrities españolas también trabajaron, en sus inicios, en este tipo de establecimientos. La actriz Sara Escudero, por ejemplo, trabajó como pizzera en Telepizza antes de comenzar su carrera artística. Otros ya de pequeños fueron grandes iconos del mundo de las pizzas, como Mario Casas, quien protagonizó en sus inicios uno de los anuncios de televisión más emblemáticos de Telepizza.

6. Hay solo una pizza con Denominación de Origen

En concreto, se trata de la pizza napolitana, que bajo la denominación 'pizza napoletana verace artigianale' (pizza napolitana auténtica artesanal) está reconocida como producto agroalimentario tradicional italiano por la Unión Europea desde 2010. Solo 14 pizzerías españolas cumplen todos los requisitos de esta receta, reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO.

7. La primera pizzería en España se fundó en Sitges

Se dice que la primera pizzería en España se fundó en 1966 en Sitges. Santiago Pérez Soler, un panadero que viajaba frecuentemente al país italiano por trabajo, quedó enamorado de este plato y se trajo la idea. Su mujer disponía de un local en Sitges y ambos intuyeron las posibilidades de negocio. Tenía como objetivo atender a las demandas de comida italiana de los turistas suecos, alemanes y holandeses. Actualmente es una de las pizzerías con más prestigio de la zona.

8. Las pizzas más grandes del mundo

En 2017, en Fontana, California, se entregó el Récord Guinness a la pizza más larga del mundo: tenía 1,93 kilómetros de longitud y tardó 14 horas en hornearse. Pero el Récord Guinness a la pizza más grande del mundo se quedó en su país de origen, Italia, cuando en 2012 cinco pizzaioli, o maestros pizzeros de NIP Food, en Roma, se pusieron manos a la obra con una pizza de 1261,65 metros cuadrados. Para elaborarla, se emplearon 9.000 kilos de harina, 4.500 kg de tomate y 4.000 kg de mozzarella.

Bolsillo de pita de espinacas, una receta divertida y saludable en menos de 15 minutos

Hay muchas formas de comer verduras y, especialmente, si eres una de esas personas a las que no les hace demasiada gracia el verde, encontrar una manera divertida de prepararlo es fundamental.

Todo lo que pongamos sobre masa de pizza, en tortilla de fajita o en pan de pita mejora su aspecto de manera inmediata. Eso es así. No es lo mismo comer calabacín que pizza de calabacín. El concepto cambia completamente. Y si no sabes cómo preparar espinacas para hacerlas atractivas, toma nota de esta receta saludable, rápida y divertida que Marta Garaulet y Rafael Anson proponen en su libro Simplicity.

La receta original de salsa brava sin tomate

Las patatas bravas -¡Una de bravas!- es un clásico de los bares de toda España. Son muy nuestras. De hecho, en un estudio mundial sobre patatas de 2008, la ONU describió las patatas bravas como un plato típicamente español.

Parece que su origen (más o menos documentado) está en Madrid. Dos establecimientos ya desaparecidos que, hoy en día, se disputan la invención de las patatas bravas: Casa Pellico y La Casona. Ambos empezaron a servirlas hacia 1960.

Pero nada nace de repente, por generación espontánea. Los expertos aseguran que es posible que la receta fuera más antigua y que ya se consumieran patatas bravas por lo menos en el siglo XIX.

Hoy son más que modernas. Frente a otras preparaciones del recetario clásico español, las bravas tienen la ventaja de ser aptas para veganos y vegetarianos. Eso sí, hay con la salsa de las bravas un error frecuente: que se hace con tomate.

Está claro que hay muchas versiones y algunas con tomate, pero no, no hace falta. Dicen que, de hecho, la receta original de la salsa brava no incluye tomate.

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Cinco recetas bajas en calorías para preparar en la air fryer: un picoteo muy completo listo en pocos minutos

Se podría decir que las comidas contundentes y copiosas no son lo que más no apetece en esta época del año. Las altas temperaturas nos tienen fatigados y lo que buscamos son platos ligeros, fresquitos y nutritivos que no se nos hagan demasiado pesados.

Si a querer comer ligero le añadimos que en verano nos suelen aparecer planes bastante más emocionantes y refrescantes que pasarnos horas y horas metidas en la cocina, se podría decir que la air fryer se convierte automáticamente en nuestra mejor amiga.

Las air fryer son el electrodoméstico de moda, y es que estas freidoras de aire, además de limpias y cómodas, son una manera fácil y sencilla de preparar la versión más saludable de nuestras recetas.

Pescados, verduras, todo tipo de carnes... Te proponemos cinco recetas sencillas, rápidas y saludables que vas a querer incluir en tu menú semanal.

Salmón

Al limón, marinado en soja... el salmón es uno de los pescados más consumidos en nuestro país, y no es para menos, ya que su exquisito sabor y sus grasas saludables hacen de este alimento el ingrediente perfecto.

Ya lo habrás preparado a la plancha, al horno... ¿Te atreves con la freidora de aire? Una receta exquisita para preparar en este electrodoméstico es nuestro filete de salmón con sal, un poquito de limón y pasado por un poco de harina integral. En pocos minutos tienes una receta baja en calorías y exquisita.

Croquetas

Si lo piensas, si le quitas todo el aceite que tradicionalmente has utilizado para freírlas y preparas un relleno a base de verduras o pescado, las croquetas no tienen por qué ser un plato poco saludable.

Prueba a preparar tus próximas croquetas en air fryer y ya verás que el resultado es mucho más ligero, pero igual de delicioso.

Brócoli al estilo asiático

Si te apetece cena oriental, en lugar de pedir al chino puedes preparar esta receta en tu freidora de aire. Te vas a enamorar de su sabor.

Para esta receta, además del brócoli, busca darle ese toque oriental con una cucharada de miel, otra de vinagre de arroz, un poco de zumo de limón fresco, un par de cucharadas de salsas de soja baja en sal, y unos cacahuetes tostados. ¡Y a disfrutar!

Alitas de pollo

Las alitas de pollo son un acierto asegurado, por lo que si tienes invitados en casa, no lo dudes dos veces. Además, lo bueno de dejarlas cocinando en la freidora de aire es que mientras tanto te puedes dedicar a preparar otros platos, como una ensaladita para acompañar.

Para darle más sabor a esta receta puedes preparar una exquisita salsa con miel, zumo de limón, soja y un poco de chili o una cayena. Cuando las alitas estén crujientes, mezcla bien con la salsa y disfruta.

Tortilla de patata

El clásico de los clásicos. Si eres de los más puristas seguro que tienes tu ritual para preparar la tortilla de patata y eso es sagrado, aunque si estás abierto a aprender otras formas de prepararlo, esto te interesa.

Con tan solo un chorrito de aceite, prepara primero la cebolla, luego añade la patata, y más tarde los huevos. Mismo modus operandi que en la sartén pero sin necesidad de utilizar cantidades ingentes de aceite.

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¿Cobrar por el hielo del café? Vuelve el debate de cada verano

Cada uno tiene sus manías y esos pequeños gestos de bares y restaurantes que te ponen de los nervios. Son normalmente cuatro duros en la cuenta, pero es más el detalle que el dinero.

Hay quienes no soportan que se cobre el pan -sobre todo si el pan no es bueno-, o los que ponen el grito en el cielo cuando el agua filtrada se cobra a precio de agua de glaciar antártico. A mí me pone especialmente nervioso que me cobren el hielo del café.

No hablamos de un cold brew de esos que tienen categoría propia y se cotizan mucho. Tampoco de un iced latte o cualquier otro café frío con nombre cool en la carta.

Me refiero al café normal, que se prepara como siempre solo y que se sirve con un vaso con hielos al lado. Si hay suerte, un par. A veces con un mustio hielo que en plena canícula llega a medias a la mesa.

Los recientes titulares sobre la supuesta escasez de hielo y subida de precios son la excusa perfecta para volver a poner sobre la mesa un debate que, en realidad, viene de mucho antes de que el hielo amenazara con convertirse en un artículo de lujo.

El caso es que, al menos por el Mediterráneo, parece que se estila cada vez más este plus. Sin ir más lejos, hace unos días en mi cuenta había un plus de 20 céntimos por el hielo del café. Antes de que se hablara tanto del hielo y su precio, por cierto.

No es el dinero, insisto. Así que tampoco es plan de ponerse a calcular qué margen hay en esos 10 céntimos por cubito de hielo. Pero tampoco deberíamos olvidar que el café es uno de los productos más rentables para un bar.

El coste es de unos pocos céntimos y por mucho que haya que pagar el agua, la taza, el servicio y el sueldo de quien lo hace y lo sirve -que esperemos que sea digno- los números salen de sobra.

Es precisamente ese combo de café de andar por casa y el plus de hielo lo que más chirría. Porque en los locales de café de especialidad, como decíamos, ya hay categorías propias para los cafés fríos y es verdad que se cobran más. También es cierto que suelen ser elaboraciones diferentes y que requieren más trabajo que poner un hielo en un vaso.

Porque, por supuesto, en casi ningún sitio se prepara el café de forma diferente si se va a servir con hielo. En el país del torrefacto y en el que cuesta que se haga bien un americano, pedir eso sería un milagro.

¿Aplicarán más bares esta medida?

Total, que cada vez que en un ticket me encuentro con ese plus del hielo no puedo dejar de preguntarme por qué en el café el hielo no va incluido pero en un refresco, por ejemplo, sí.

¿El Trinaranjus cuesta diferente con hielo o sin hielo? ¿Y a la gente -ojo, cada vez son más- que se pide un hielo con el vino blanco también le vas a cobrar un suplemento? ¿Hay descuento si el hielo llega medio fundido por culpa del cambio climático?

Son céntimos, vale. Pero esa lógica debería ser bidireccional. Es decir, que lo son para el cliente, pero también para el local en cuestión, que tampoco va a conseguir que los números salgan a base de vender cubitos de hielo.

¿No sería más elegante diluir -nunca mejor dicho- esa inversión veraniega en hielo de alguna manera que no implique un plus en el ticket para el cliente?

Por si sirve de algo, hace un par de veranos una improvisada encuesta en Twitter confirmó que somos mayoría los que pensamos que cobrar por el hielo es de rancios.

Seguramente da igual. De hecho, esta reciente histeria con el hielo que dicen que escasea o que va a escasear será la excusa perfecta para que los que ya cobran un plus suban el precio y alguno más se anime a ponerlo.

Cómo preparar tres deliciosas salsas veganas en tan solo 5 minutos: tofu y miso, coco y lima o alioli

¿Cómo de importante es la salsa en un plato? Con la carne, con el pescado, para mojar unas patatas, para dipear con unos totopos, para acompañar una hamburguesa o para echar a chorro encima de unos buenos perritos calientes.

Si tu plato lo acompaña una buena salsa, ya tienes hecho más del 50% de la receta. Y si además los productos utilizados son de calidad suprema, y entre fogones está un cocinero, no vamos a decir experto, pero sí espabilado, el resultado es un triunfo asegurado.

Si sigues un estilo de vida vegano y sientes que tus recetas están demasiado limitadas, siempre puedes darle gracia al asunto con una deliciosa salsa vegana.

En Deliciosa cocina sin gluten, Frédérique Jules, Jennifer Lepoutre y Mitsuru Yanase nos proponen una receta de tofu y miso, salsa picante de coco y lima, y alioli vegano. Apunta estas recetas que te van a conquistar.

Qué hacer si tu queso huele (y sabe) a amoníaco: comer o no comer, esa es la cuestión

Si eres uno de los muchos fans del queso y disfrutas comiendo variedades como el queso de cabra, el Brie, el Camembert o el Cabrales, puede que alguna vez hayas tenido dudas sobre si siguen comestibles o se han estropeado. Sobre todo si has empezado a percibir un cierto olor a amoniaco. ¿Es seguro ingerir un queso que tenga este olor?

¿Por qué huele de esta forma?

El olor a amoníaco puede aparecer en quesos elaborados con leche cruda o pasteurizada. Sobre todo, ocurre en quesos de corteza enmohecida blanca como el Camembert o el Brie; y también en los de corteza gris como el Saint Maure.

Conforme estos quesos van madurando, van adquiriendo un olor cada vez más intenso, al mismo tiempo que cambia su textura y, a veces, su tonalidad. Si tardamos más de lo normal en consumir un queso, puede que acabe teniendo un cierto olor a amoniaco. Esto sucede cuando los quesos están sobremaduros.

Ese olor a amoniaco tan característico proviene de un proceso químico y biológico que sucede a consecuencia de la degradación de proteínas. Los mohos, que se añaden a propósito en la elaboración del queso (y que le dan ese sabor intenso y delicioso), consumen poco a poco estas proteínas. Al irlas consumiendo, las moléculas se van rompiendo en un proceso denominado proteólisis, en el que los aminoácidos presentes en la proteína se consumen, y se generan moléculas de amoníaco.

La maduración es un proceso que nunca para cuando hablamos de los quesos, y el olor de estos va variando conforme pasa el tiempo. Un Camembert en su punto, tiene un olor intenso que se puede asemejar al humus del suelo de un hayedo, una cueva, setas, etc. Sin embargo, llega un momento, en el siguiente paso de la maduración, en el que es el olor a amoníaco el que se hace dominante. Esto nos indica que el queso ha superado su punto de consumo óptimo, que ha llegado a un punto de sobremaduración.

Debes tener en cuenta que un leve olor amoniacal no es preocupante, pero si es excesivamente intenso y en boca es el sabor predominante, el queso ya no es comestible y, desgraciadamente, su lugar ha pasado a ser la basura.

Consejos para conservarlo

El queso es un alimento vivo y debe conservarse en su sitio fresco, por eso, la mejor forma de conservarlo es meterlo en la nevera y, unos minutos antes de comerlo, sacarlo para que esté a temperatura ambiente.

La temperatura de conservación y los métodos para envasarlos varían según el tipo de queso. Los quesos blandos como los típicos franceses Brie o Camembert,… se conservan bien en sus cajas de origen y siempre en la nevera. Una vez abiertos, si se van a tomar en días sucesivos, lo más recomendable es envolver este resto en una lámina de plástico transparente y guardarlo a su vez en el envase original, su caja de cartón o de madera.

Si compramos estos quesos sin envase o hemos decidido desechar el envoltorio, podemos colocarlo sobre una bandeja, cubrirlo con papel film y reservarlo en la nevera. Si el queso es de olor fuerte o muy delicado, como el Cabrales, el Roquefort o el Brie, es preferible introducir el queso envuelto en un 'tupper' bien cerrado, para que el contacto con el aire exterior sea mínimo.

Otra idea es envolver los quesos, especialmente los curados y semicurados, en un paño limpio y húmedo, como hacían nuestros antepasados. De esta forma el paño absorberá la humedad del queso y así alargarás su vida.

Para evitar encontrarnos en la dualidad entre comer o no comer, lo mejor es consumir todos estos quesos cuanto antes, ya que si se les deja envejecer, además de perder cremosidad, se oscurecerán y empezarán a coger este característico olor a amoníaco.

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