Todas las entradas de: redaccion@20minutos.es (Andrea Carucci)

Cómo preparar una saludable mini tarta de queso con fresas sin usar el horno y en tiempo récord

Es tiempo de fresas. Siempre es buena noticia cuando al fin llega la temporada de esta fruta fragante y deliciosa que puedes comer tanto en recetas dulces como saladas. ¿Se te ha ocurrido alguna vez disfrutarlas en tu ensalada sustituyendo a los tomates? Pues el resultado es exquisito.

Las fresas han hipnotizado nuestro paladar desde antaño, tanto que hasta forman parte de nuestras leyendas. Dice la mitología griega que fue tal la tristeza de Venus tras la muerte de Adonis, que sus lágrimas al caer a tierra se transformaron en pequeños corazones rojos: las fresas. Bendito sea Adonis que nos hizo semejante regalo. Otro ejemplo: en algunas zonas de Baviera (RFA) se cree que son el alimento preferido de los duendes y tienen la tradición de engarzar fresas silvestres a los cuernos del ganado como ofrenda para que los animales permanezcan sanos y tener abundancia de leche.

Las fresas (si son orgánicas y si tienes la suerte de encontrártelas silvestres, aun mejor), tienen tantas propiedades que vale la pena aprovechar a comerlas antes de que acabe su temporada. No solo tienen la cantidad mínima de vitamina C que necesitamos cada día por cada 100 gramos, sino que también nos aportan una cantidad considerable de fibra, polifenoles, y ácidos grasos omega 3 y 6. Son también una buena fuente de potasio, que nos ayuda con la retención de líquidos. Y no acaba ahí la cosa, contienen otras vitaminas y minerales, pero en muy pequeñas cantidades.

Gracias a su cantidad de polifenoles especialmente antocianinas (pigmentos potentemente antioxidantes que le otorgan su color característico) protegen a las células del daño ocasionado por la oxidación, lo que proporciona grandes beneficios sobre la vista, ayuda a reforzar el sistema cardiovascular y a regular nuestro sistema inmune teniendo efectos antivirales, antiinfecciosos y anti-alérgicos. La ingesta de compuestos fenólicos también tiene efectos ateroprotectivos y mejora el metabolismo de lípidos. Además tienen propiedades anticancerígenas. En las últimas décadas, un número creciente de ensayos clínicos y estudios epidemiólogicos muestran el papel potencial de los polifenoles en varias enfermedades degenerativas.

La gran mayoría de polifenoles de las fresas son digeridos mayormente en el intestino grueso, donde son metabolizados por la microbiota intestinal (la mal llamada flora intestinal), siendo beneficiosa para esta y en consecuencia para nuestra salud.

Con todos estos efectos antioxidantes y antiinflamatorios, las fresas contribuyen positivamente en una dieta equilibrada y antiinflamatoria. Aunque es importante tener en cuenta que los efectos beneficiosos de esta fruta dependen en gran medida de la calidad, origen y forma de cultivo, ya que el uso de determinados pesticidas pueden influenciar en la calidad nutricional de la fresa.

INGREDIENTES (Y SUS ALTERNATIVAS) PARA SEIS VASOS DE TARTA DE FRESAS:

ELABORACIÓN

Empieza por triturar las galletas en un procesador de alimentos o introdúcelas en una bolsa y aplástalas con una taza. Machaca la mitad de las fresas con la ayuda de un tenedor o tritura con una batidora. Reserva tanto las galletas como las fresas para más adelante.

Bate el queso crema, el yogur y el sirope en una batidora hasta que estén bien combinados. También puedes usar un tenedor. Colócalo en una bolsita de uso culinario y corta la punta para poder luego repartir la mitad de la mezcla en los vasos.

Mezcla la mitad de la crema resultante del paso anterior con la mayoría del puré de fresas que habíamos reservado, dejando un poco para poder hacer una capa de puré en el fondo de los vasos. Coloca esta crema rosa en una bolsita, corta la punta y reserva. Ya tenemos dos tipos de crema diferentes.

En el fondo del vaso pon primero la capa del puré de fresas y a continuación otra capa con las migas de las galletas. Encima pon una de la crema combinada con las fresas y otra más de la mezcla de queso crema. Procura que estas dos últimas capas sea abundante. Agrega más fresas encima para decorar.

Puedes alterar el orden de las capas o añadir más número de ellas si así lo prefieres. También agregar pistachos u otros frutos secos o ralladura de limón para completar la decoración de esta pequeña gran tarta de queso y fresas.

¡Espero que la disfrutes! Buen fin de semana.

REFERENCIAS:

Cómo hacer una deliciosa y saludable tableta de chocolate casero

La primera vez que tuve la oportunidad de decidir qué comer no tenia ni idea de lo que estaba haciendo y todo lo que conllevaba ingerir o no determinados alimentos. Con los años descubrí que la alimentación es un mundo maravilloso que me permite llevar las riendas de mi vida, estar más feliz, tener más salud y energía.

¿Es el sabor la seducción de la mente? Por supuesto. Pero comer no es solamente una acción de placer, eso es la visión más simplista. Comer es la llave para manejar mejor tu organismo.

Por eso iniciamos el camino de compartir el arte de cocinar con la intención de ganar salud o tener estados emocionales más placenteros. Aprenderemos a cocinar para que logres tus objetivos, ya sean mejorar tu sueño, suavizar tu astenia primaveral, incrementar tu serotonina. Comer es una herramienta que, con unos pocos conocimientos, puedes comenzar a usar a tu favor. El conocimiento es poder.

Compartir recetas que nos ayuden a mejorar nuestra salud y nuestro estado de ánimo es un plus en el arte de el saber vivir y de brindar amor. Comencemos.

Sí, soy una amante del chocolate. Y debo decirte que este alimento de sabor tan rico, también puede ser beneficioso tomándolo en moderadas cantidades, sin exceder en líneas generales los 30 o 40 gramos, ni consumirlo a diario; algo que puede variar dependiendo de muchas circunstancias, como si haces o no ejercicio y cómo está tu salud.

Buscando el lado más oscuro del chocolate, encontré sus maravillas y descubrí que, si se se prepara bien y se escoge una buena materia prima, podemos hacer su mejor versión y disfrutarlo.

Hablemos claramente, el cacao que es la base del chocolate ha de ser puro, crudo, secado al sol a menos de 42ºC y de origen ecológico. Nada tiene que ver un chocolate hecho con cualquier otro cacao. Solo en estas condiciones nos aseguramos su calidad y nutrientes.

Las propiedades más relevantes de este oscuro oro en polvo vienen de sus polifenoles y flavonoides, que nos ayudan a mejorar la presión arterial y a construir paz y calma mental por su contenido en triptófano, que contribuye a generar más serotonina; aunque debido a su contenido en theobromina y cafeína, a la vez es estimulante. La naturaleza mantiene su equilibrio. Y esto es gracias al efecto de la L-anandamina que regula las adrenales disminuyendo esta acción.

Quizás ya habrás escuchado su efecto afrodisíaco: gracias a la L-arginina y al zinc y otros compuestos mejora las hormonas masculinas y la fertilidad. También es importante su contenido en magnesio, que ayuda a superar los bajones anímicos o los periodos de estrés, y vitaminas, con el efecto positivo que tienen en nuestra salud.

INGREDIENTES:

ELABORACIÓN

Introduce el azúcar de coco en el vaso de la batidora, molinillo o en un procesador de alimentos y tritura hasta que tenga la consistencia de polvo muy fino. Si no tienes ninguno de estos aparatos de cocina, puedes usar un mortero, pero notarás los granitos de azúcar. Reservar.

Calienta una olla pequeña con agua para hacer el baño maría. Pon un bol encima con el aceite de coco o la manteca de cacao sin que toque el agua. Es importante que controles la temperatura y que no sobrepase los 45 grados para que los ingredientes no pierdan propiedades.

Una vez fundido, añade el resto de ingredientes y mezcla hasta que estén bien integrados, sin dejar de remover.

Engrasa el molde que vayas a usar. Si no tienes molde usa una superficie plana, como una tabla, y asegúrate de poner papel de horno para que no se pegue.

Puedes ponerles diferentes aderezos, como semillas de sésamo, de girasol, de chía, polvo de maca, nueces o cualquier otro fruto seco, o bayas de goji molidas.

Déjalo reposar en el frigorífico mínimo unos treinta minutos antes de probarlo.

Disfrútalo. ¡Es delicioso!