Por qué no debes poner los tomates en la nevera

El tomate es oficialmente una fruta, y es de las que no faltan en casi ninguna casa. Su versatilidad y su sabor lo hacen fundamental para ensaladas, guisos y cremas o sopas frías. Pero para sacarle el máximo partido, es importante no meterlo en la nevera. ¿Por qué?Los youtubers del canal SciShow han creado un vídeo en el que explican los motivos. Tiene que ver con el sabor. El del tomate es una combinación de azúcares y ácidos sabrosos, así como de químicos llamados compuestos aromáticos, que son las moléculas que saltan en el aire para darles a las cosas su olor distintivo.En un estudio de 2016, se pusieron tomates maduros en el frigorífico durante siete días. Unos voluntarios los comieron y calificaron el sabor como menos sabroso que los frescos, aunque los niveles de azúcar y ácido, los componentes clave, no diferían entre ambos grupos de frutas.Lo que cambió fueron los compuestos aromáticos: los tomates de la nevera produjeron un 65% menos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el cambio en el sabor del tomate se produce por una reacción en sus moléculas de olor, no por un cambio en su sabor real.Los tomates refrigerados habían reducido la expresión de genes relacionados con la síntesis de algunas moléculas, como los aminoácidos ramificados, los ácidos grasos y los ésteres, que son clave para la síntesis de compuestos aromáticos.Así, la hipótesis planteada es que esta era una respuesta evolutiva para conservar la energía cuando hace frío. Hay que tener en cuenta que, y no solo en el caso de los tomates, las frutas detienen el proceso de maduración con temperaturas bajas, y por el contrario, cuando maduran, producen compuestos aromáticos y ganan azúcares y moléculas sabrosas.